“¿Quieres igualdad? ¡Lucha contra el matrimonio heteresexual, no por el matrimonio homosexual!” Eso dijo mi amigo cuando le preguntaron acerca de su posición acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero el mundo va en la otra dirección. Hace poco, Buenos Aires tomó una decisión histórica al aprobar el matrimonio para todes, volviendo legítimos ante la ley, vínculos que siguen siendo clandestinos en muchos países. En momentos en que muchas personas cuestionan al matrimonio como institución, esta decisión viene a cimentar valores tradicionales familiares, al contrario de lo que muchos piensan. Parejas de personas del mismo sexo pueden normalizar su situación y ser “otra pareja feliz” dentro de la sociedad, con los mismos beneficios que reciben las parejas heterosexuales. Matrimonio entre parejas del mismo sexo, sí es derecho conservador, pero es un derecho. Ahora sé que puedo irme a Argentina y casarme un argetino, una argentina o une argentine que yo ame, sin importar cuales son sus genitales. “Queerizando” la familia.
No es la primera vez que una decisión así levante tantas pasiones. En la historia reciente ha sucedido varias veces: la abolición de la esclavitud,, la ley del divorcio y el voto de la mujer también fueron consideradas impropias y una aberración. Y ahora, todas estas cosas nos parecen tan normales como tomar agua. Es más un país donde la mujer no vota es retrógrada, el tráfico de blancas nos conmociona e indigna, y los divorcios siguen aumentando. No olvidemos que el matrimonio interracial también fue considerado una aberración.
Se critica que la decisión atenta contra la familia, los buenos valores y el plan divino de Dios. Primero, recordemos que no existe un sólo modelo de familia, que la familia no siempre ha sido igual y que sigue, y seguirá evolucionando. Segundo,debo admitir que no conozco a fondo el plan de gobierno de mi país, mucho menos el plan divino de Dios. Lo bueno es que puedo respirar tranquilo de vivir en un país laico, así como somos todos los países en este continente y por eso Dios no tiene cabida en la discusión de derechos terrenales. Y sino me gusta que mi estado sea laico mejor me voy para Irán, ahí sí viven en teocracia. Tercero, no entiendo contra qué valores se oponen los que se oponen. No recuerdo haber visto protestas por utilizar a la mujer como un objeto sexual en vallas publicitarias, ni por el maltrato infantil, ni por la falta de acción ante la desnutrición y hambruna en Guatemala...¿será que esos son los mismos valores que promueven?
Y yo pensaba que Estados Unidos iba en dirección contraria, rumbo a una teocracia, con sus prohibiciones constitucionales para definir al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Pero al parecer California le dará la vuelta a la tortilla, al declarar inconstitucional la proposición 8 que restringía el matrimonio a un hombre y una mujer. Y así, vemos nuevamente al mundo cambiar, en 50 años, todo mundo pensará que es lo más normal y será verá con recelo a quiénes no lo vean así. You got my word on it.
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